Bajo el susurro sordo de la noche, un muchacho sollozante se escondía del silencio entre sábanas de tormento. Una lluvia fuerte y clara le mecía en dulce sueño tan liviano, tan sonoro, tan extraño y espantoso que el lamento de sus ojos eran gotas de silencio en un mundo sin muerte ni tiempo. Traquetean en el cielo unas luces fulminantes que masacran los poblados e iluminan las ciudades. Lento y ágil movimiento, tambaleo, rotos huesos. Una tela ajada y fresca vuela torpe por el cielo, bien mecida por el viento, mal tratada por el tiempo. Piel quemada, manos viejas, mal augurio, rostro serio. Chirriante y jadeante, un sonido errante y turbio devolvía a la vigilia al viajero de mil mundos. Astillado corazón es un blanco muy certero; sin error ni titubeo, hiende el filo en duro cuerpo. Llora el niño, muere el cielo, canta el cisne, frío velo. Caminante del desvelo; anda frágil, ríe serio. Corta el viento y el sollozo, raja tela, carne y hueso. Claramente en la penumbra, fluye el río rojo eterno. No hay sollozo, no hay tormento, solo un cuerpo y el silencio.

Cómo siempre. ....me encanta.
ResponderEliminarGracias!!! Me hace muy feliz saber que te haya gustado!!! Gracias por comentar :)
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