Quizás no era la chica más guapa, ni la más educada, ni la más inteligente,
ni siquiera la más amable, pero no por ello debisteis tratarla así.
Detrás de esas malas formas, de aquellas caras de asco, de los gritos, de
los enfados, había una chica triste, una chica que esperaba ser
salvada.
Todos pensaron que era así como en verdad era, pero se
equivocaban. Ella tan solo era una chica normal a la que nadie entendía. Y
por eso se sentía tan sola, porque nunca intentaron ponerse en su lugar.
Todos la atacaban, arremetían contra ella, pero nunca pensaron en las
consecuencias. Nunca pensaron que podría llegar a suicidarse. Después de tanto
dolor, de tanto sufrimiento acumulado, al fin decidió acabar con todo.
Aún siguen pensando que ella fue la única culpable de su muerte, que
ellos no tuvieron la culpa de tanto dolor como ella sentía. Pero ellos fueron
quienes se lo provocaron. Recordándola sus errores día tras día, criticándola
sin parar hasta hacerla romper a llorar. Pero aún no entienden como pudo llegar
a pasar, como pudo suicidarse alguien que lo tenía todo, que tenía tanta vida
por delante.
Pero ese fue su error, creer que lo tenía todo. Pues no era una vida
acomodada lo que ella deseaba, sino algo que jamás consiguió. Ser feliz, ser
aceptada por los demás tal y como era, poder vivir tranquila sin miedo a ser
atacada.


Que historia más emotiva, tan bonita y tan triste a la vez. Sigue asi David
ResponderEliminarMuchísimas gracias, me alegro de que te guste :) A no todo el mundo le gustan este tipo de relatos. Gracias por comentar ;)
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